Curiosidades 36. Ovidio y los "corralucos"
Hace unos días me encontraba subiendo una larga y pindia pista que debía llevarme a una braña plagada de vestigios arqueológicos. El camino era más duro de lo que había imaginado. A ese paso no iba a llegar a lo alto hasta el mediodía, con lo cual la luz sería mucho peor para hacer una pequeña sesión de fotos.
Escucho el motor de un coche y en un minuto el problema está solucionado y me veo subido a un todoterreno. El conductor es Ovidio, un hombre de unos 55 años, llano y bonachón. Se dirige a las mismas campas con un objetivo bien diferente al mío: cuidar su ganado.
"La vida aquí es para los que hemos nacido aquí", comenta Ovidio recordando que las condiciones del valle en el que ha vivido todos sus años son muy diferentes a las que el forastero se ha encontrado este día veraniego.
Ovidio se interesa por mi ruta..."Voy a ver los menhires...". El hombre los ha estado viendo allí tirados durante décadas. "También hay allí unas piedras amontonadas...", me dice. "Sí, hay círculos de piedra y túmulos". Está claro que Ovidio no es aficionado a la arqueología, pero no le ha pasado desapercibido que esos "amontonamientos" de tierra y piedra no los ha hecho la naturaleza. Me explica que los amontonamientos son un misterio para él, seguramente buscando alguna respuesta. En su modo de ver las cosas, han de deberse a antiguas cabañas. ¿Qué podrían ser si no? Esa interpretación ha sido suficiente durante toda su vida para explicar estos elementos de su paisaje cotidiano.
Le explico que esos "amontonamientos" y círculos de piedras fueron levantados hace unos 5000 años. Y que algunos de ellos eran tumbas. Al escuchar la palabra "tumbas" Ovidio abre mucho los ojos y niega con la cabeza.
-¿Los "corralucos"? ¡Qué van a ser tumbas!
Antes de que piense que ha subido a un loco a su todoterreno le explico más o menos lo siguiente (que es lo poco que yo sé sobre los "corralucos" de Ovidio)...
-Lo mismo que hoy hace usted, llevar en verano a su ganado a estas campas, lo hacían estos hombres hace 5000 años. Tenían otras creencias y celebraban rituales alrededor de estos círculos y menhires. Los amontonamientos eran tumbas, ¿No se ha fijado usted en las láminas de roca que están hincadas? Pues las hincaban para hacer una cista, una pequeña cámara en la que depositaban los restos humanos y el ajuar funerario. Luego lo cubrían con capas de tierra y piedra. Después de tantos años aparecen como montones más o menos circulares...
El buen hombre pareció repentinamente convencido, como si algo hubiese encajado en su cabeza. Yo me quedé pensando en la palabra "corralucos" y fascinado con las caras de Ovidio, cercanas a las que pondría un niño que acaba de descubrir algo. Los "corralucos" son...¡Tumbas de miles de años!
Escucho el motor de un coche y en un minuto el problema está solucionado y me veo subido a un todoterreno. El conductor es Ovidio, un hombre de unos 55 años, llano y bonachón. Se dirige a las mismas campas con un objetivo bien diferente al mío: cuidar su ganado.
"La vida aquí es para los que hemos nacido aquí", comenta Ovidio recordando que las condiciones del valle en el que ha vivido todos sus años son muy diferentes a las que el forastero se ha encontrado este día veraniego.
Ovidio se interesa por mi ruta..."Voy a ver los menhires...". El hombre los ha estado viendo allí tirados durante décadas. "También hay allí unas piedras amontonadas...", me dice. "Sí, hay círculos de piedra y túmulos". Está claro que Ovidio no es aficionado a la arqueología, pero no le ha pasado desapercibido que esos "amontonamientos" de tierra y piedra no los ha hecho la naturaleza. Me explica que los amontonamientos son un misterio para él, seguramente buscando alguna respuesta. En su modo de ver las cosas, han de deberse a antiguas cabañas. ¿Qué podrían ser si no? Esa interpretación ha sido suficiente durante toda su vida para explicar estos elementos de su paisaje cotidiano.
Le explico que esos "amontonamientos" y círculos de piedras fueron levantados hace unos 5000 años. Y que algunos de ellos eran tumbas. Al escuchar la palabra "tumbas" Ovidio abre mucho los ojos y niega con la cabeza.
-¿Los "corralucos"? ¡Qué van a ser tumbas!
Antes de que piense que ha subido a un loco a su todoterreno le explico más o menos lo siguiente (que es lo poco que yo sé sobre los "corralucos" de Ovidio)...
-Lo mismo que hoy hace usted, llevar en verano a su ganado a estas campas, lo hacían estos hombres hace 5000 años. Tenían otras creencias y celebraban rituales alrededor de estos círculos y menhires. Los amontonamientos eran tumbas, ¿No se ha fijado usted en las láminas de roca que están hincadas? Pues las hincaban para hacer una cista, una pequeña cámara en la que depositaban los restos humanos y el ajuar funerario. Luego lo cubrían con capas de tierra y piedra. Después de tantos años aparecen como montones más o menos circulares...
El buen hombre pareció repentinamente convencido, como si algo hubiese encajado en su cabeza. Yo me quedé pensando en la palabra "corralucos" y fascinado con las caras de Ovidio, cercanas a las que pondría un niño que acaba de descubrir algo. Los "corralucos" son...¡Tumbas de miles de años!
Curiosidades 35. Un puente marcado
En Cosío, Rionansa, podemos conocer un destacable núcleo con casonas nobles, una casona-torre que es solar del apellido Cossío y los vestigios de al menos tres ingenios hidráulicos (una ferrería y dos molinos de río). La población albergó al parecer dos torres defensivas, los restos de una de ellas han sido localizados en una elevación dominante que en Cosío conocen con el nombre de "la Degollada". A unos kms del núcleo urbano, en el paraje conocido como Bercuín, se conservan tres túmulos, enterramientos prehistóricos asociados a las primeras sociedades pastoriles. En fin, un rico patrimonio histórico del que iremos hablando.
Sobre el río Vendul se localiza el viejo puente que los vecinos conocen como "de Barcenillas". Fue levantado en el siglo XVIII en sustitución de una estructura anterior y presenta una curiosidad que merece la pena contar. En sus piedras aparecen multitud de marcas de cantero y una inscripción que actualmente resulta un tanto ilegible a causa de la negrura de las humedades. El historiador Javier Marcos Martínez (gracias por la aportación) lo transcribe así: "Reedificose esta obra a costa de los vecinos de Cosio y Rozadio, año de 1757"
Prácticamente cada sillería de la cara interna del arco del puente ha sido marcada para facilitar la construcción. Se trata por lo tanto de marcas de ajuste realizadas a pie de obra. Las marcas se distribuyen en hileras horizontales: números, cruces, "banderines" y combinaciones de trazos oblicuos, verticales y horizontales.
(muchas gracias a Pedro, presidente de la junta vecinal Cosío-Rozadío, ánimo con su "locura" de levantar el patrimonio histórico de Cosío y gracias por contarme esta historia del puente).
Sobre el río Vendul se localiza el viejo puente que los vecinos conocen como "de Barcenillas". Fue levantado en el siglo XVIII en sustitución de una estructura anterior y presenta una curiosidad que merece la pena contar. En sus piedras aparecen multitud de marcas de cantero y una inscripción que actualmente resulta un tanto ilegible a causa de la negrura de las humedades. El historiador Javier Marcos Martínez (gracias por la aportación) lo transcribe así: "Reedificose esta obra a costa de los vecinos de Cosio y Rozadio, año de 1757"
Prácticamente cada sillería de la cara interna del arco del puente ha sido marcada para facilitar la construcción. Se trata por lo tanto de marcas de ajuste realizadas a pie de obra. Las marcas se distribuyen en hileras horizontales: números, cruces, "banderines" y combinaciones de trazos oblicuos, verticales y horizontales.
(muchas gracias a Pedro, presidente de la junta vecinal Cosío-Rozadío, ánimo con su "locura" de levantar el patrimonio histórico de Cosío y gracias por contarme esta historia del puente).
Curiosidades 34. Un dolmen que no hicieron los hombres
En 1857 el erudito campurriano Ángel de los Ríos publica la primera noticia sobre el Dolmen del Abra, en la Sierra de Brañosera, Campoo de Yuso. En sus palabras, se trataba de un "monumento céltico", una "piedra en forma de gran cubo o sillar cuadrilongo, puesto de esquina sobre cuatro o cinco piedras aplicadas a uno y otro costado, pero de modo que la superior se halla suspendida sobre ellas y no toca por ninguna parte con la gran mesa inferior (...). La piedra superior tiene 22 pies de largo, 10 de alto y 25 de circunferencia (...). Basta enunciar estas dimensiones para conocer que su peso debe graduarse por miles de arrobas".
La mención al "dolmen" de Abra y la que Madoz hace en su diccionario acerca del "mojón de Guriezo" (hoy identificado como menhir: el Ilso de Anguía) fueron las únicas noticias que deparó el desconocido megalitismo cántabro en todo el siglo XIX.
El "monumento" pasó a ser la bandera del megalitismo cántabro durante décadas y cita recurrente en los estudios que sobre megalitismo cántabro van realizándose a lo largo del siglo XX, también en estudios más generalistas sobre la cornisa cantábrica. Lo curioso del asunto es que la mano del hombre no intervino en su "construcción". Es obra de la naturaleza. Hacia 1986 el investigador A.Ocejo fija por primera vez el carácter natural de esta formación.
(documentación El megalitismo en Cantabria: aproximación a una realidad arqueológica olvidada, Luis César Teira Mayolini, Universidad de Cantabria, 1994).
THC 33. Iglesia Sta M La Real, Las Henestrosas de las Quintanillas
Se asienta sobre una loma a medio camino entre Bercedo y Las Henestrosas en la que se han hallado los enterramientos y estelas funerarias de una necrópolis del siglo IX. Fue levantada a finales del XII con una nave, cabecera semicircular y espadaña, dentro de las escuelas de Aguilar, San Andrés de Arroyo, Rebolledo de la Torre y Piasca. En el siglo XVI (1503, reza una inscripción) la espadaña se transformó en la torre que hoy vemos y se añadieron las naves laterales. Los elementos que componían la espadaña se incorporaron en el muro de poniente del campanario.
Conserva completo su ábside, adornado con pinturas al fresco de finales del XV en las que apreciamos escenas bíblicas: las bodas de Caná, la huída a Egipto, San Pedro y San Pablo, la Natividad y la Matanza de los Inocentes. Al parecer las pinturas conservadas en la cabecera del templo cubrieron en tiempos todo el interior de la iglesia. En el interior también puede conocerse una talla de Virgen con Niño del siglo XIV y una notable colección de estelas funerarias medievales e inscripciones de época romana.
THC 32. Colegiata de Santa Cruz, Socobio, Castañeda
Sus archivos se perdieron en un incendio en 1560, lo que complica reconstruir el devenir histórico del monasterio y después Colegiata de Santa Cruz. La primera referencia se remonta al año 1073, un documento en el que aparece como firmante el abad Iohannis de Sancta Crux de Chastanieta.
Se enclava en un punto estratégico y paso obligado en el que confluyen las principales vías que cruzan longitudinal y transversalmente la región. La iglesia fue concebida con una sola nave, crucero, tres ábsides (uno de ellos desaparecido), linterna y torre cuadrada adosada al muro sur.
Se enclava en un punto estratégico y paso obligado en el que confluyen las principales vías que cruzan longitudinal y transversalmente la región. La iglesia fue concebida con una sola nave, crucero, tres ábsides (uno de ellos desaparecido), linterna y torre cuadrada adosada al muro sur.
Sus proporciones son inusuales en el románico cántabro. En su interior destaca la calidad de la escultura monumental, mucho más rica que la que encontramos en el exterior.
Curiosidades 33. Cantabria megalítica
Túmulos, dólmenes, cromlechs, menhires...El megalitismo cántabro es un gran desconocido. Apenas investigado, sin puesta en valor. Seguir sus huellas nos obliga a intentar comprender la disposición en el paisaje de estos espacios rituales del neolítico y comienzo de la edad del bronce. Y su significado. Monumentos no valorados que nos acercan a una Cantabria milenaria que espera al visitante en las brañas y los cordales.
Este mapa (extraído de "Nuevas tecnologías, viejas piedras: un repaso al megalitismo en Cantabria", A. Díez Castillo) permite hacerse una idea de la cuestión. Representa la concentración de estructuras megalíticas conocidas...
Este mapa (extraído de "Nuevas tecnologías, viejas piedras: un repaso al megalitismo en Cantabria", A. Díez Castillo) permite hacerse una idea de la cuestión. Representa la concentración de estructuras megalíticas conocidas...
25 jun 2013
autor López Campillo
THC 31. Fortín de Sámano
La llamada "Línea del Agüera" es el sistema defensivo que el mando republicano plantea en las cumbres de la margen izquierda del Agüera, en un intento de contener el avance del llamado bando nacional. Estamos hablando de una línea de al menos 14 kms con trincheras, parapetos, pozos de tirador, nidos de ametralladora, refugios y un fortín, extendidos hasta la cima del Betayo, frente a Biroleo y Castro Alén, elevaciones en manos del enemigo en julio de 1937.
El Fortín de Sámano se planta en una elevación clave dentro del sistema defensivo del Agüera, el acceso por carretera al valle de Guriezo desde el puerto de La Granja. Es una trinchera excavada en roca de 30 metros de largo y puesta a cubierto con una estructura de hormigón armado. Presenta dos troneras para ametralladora y 20 para fusil, con dos huecos frente a las troneras de ametralladora que facilitarían el paso y serían usados como almacén de municiones. El fortín quedaba debidamente camuflado y protegido bajo una capa de tierra y probablemente lonas, redes y ramajes.
El Fortín de Sámano se planta en una elevación clave dentro del sistema defensivo del Agüera, el acceso por carretera al valle de Guriezo desde el puerto de La Granja. Es una trinchera excavada en roca de 30 metros de largo y puesta a cubierto con una estructura de hormigón armado. Presenta dos troneras para ametralladora y 20 para fusil, con dos huecos frente a las troneras de ametralladora que facilitarían el paso y serían usados como almacén de municiones. El fortín quedaba debidamente camuflado y protegido bajo una capa de tierra y probablemente lonas, redes y ramajes.
La línea de contención del Agüera no llegó a entrar en batalla, tan sólo los atrincheramientos situados más al sur. El contingente vasco destinado a su defensa se replegó en agosto de 1937 a la siguiente línea fortificada, la del Asón. Días después las tropas vascas (alrededor de 12.000 hombres) se entregaron en las poblaciones de la desembocadura del Asón (Santoña, Colindres, Laredo...).
(datos extraídos de "Fortificaciones de la Guerra Civil en la zona oriental de Cantabria", VV.AA, publicado en Castillos de España. Gracias al historiador José Ángel Hierro Gárate).
(datos extraídos de "Fortificaciones de la Guerra Civil en la zona oriental de Cantabria", VV.AA, publicado en Castillos de España. Gracias al historiador José Ángel Hierro Gárate).
THC 30. Arte esquemático, El Cobular, Ruanales
En el entorno de Ruanales, Valderredible, en un paisaje de media montaña formado por valles cuyos arroyos vierten en el Ebro. surge un farallón de roca arenisca con enigmáticos grabados y pinturas.
En primer lugar son destacables una serie de pinturas rojas, figuras humanas con los brazos caídos en arco y el sexo marcado, antropomorfos de grandes cabezas, dibujos geométricos, jinetes con sus monturas...También aparecen trazos y figuras en negro y se constata la existencia de un bloque de piedra desprendido que presenta trazos grabados.
Hogueras contemporáneas dan una idea de la utilización continuada del abrigo del Cobular (o "Cogular") desde la prehistoria. La cronología de los dibujos y grabados es amplia. Las pinturas rojas se atribuyen a los inicios de la Edad del Bronce y guardarían relación con otros conjuntos pictóricos del norte de la península, además de estar ligadas a conjuntos de grabados post-paleolíticos cercanos. Por su parte, las negras podrían interpretarse como "arte pastoril", representaciones populares más o menos recientes que ocupan los mismos espacios que el arte prehistórico.
En primer lugar son destacables una serie de pinturas rojas, figuras humanas con los brazos caídos en arco y el sexo marcado, antropomorfos de grandes cabezas, dibujos geométricos, jinetes con sus monturas...También aparecen trazos y figuras en negro y se constata la existencia de un bloque de piedra desprendido que presenta trazos grabados.
Hogueras contemporáneas dan una idea de la utilización continuada del abrigo del Cobular (o "Cogular") desde la prehistoria. La cronología de los dibujos y grabados es amplia. Las pinturas rojas se atribuyen a los inicios de la Edad del Bronce y guardarían relación con otros conjuntos pictóricos del norte de la península, además de estar ligadas a conjuntos de grabados post-paleolíticos cercanos. Por su parte, las negras podrían interpretarse como "arte pastoril", representaciones populares más o menos recientes que ocupan los mismos espacios que el arte prehistórico.
23 jun 2013
autor López Campillo
Curiosidades 32. Fortificar las costas
Hacia 1937 las aguas del cantábrico eran dominadas por la flota rebelde. En respuesta, numerosos puntos estratégicos de las costas cántabras son fortificados por el bando republicano para ejercer labores de control y vigilancia. El litoral queda dividido en los siguientes sectores: 1 Unquera-Suances, 2 Suances-Cabo de Ajo, 3. Ajo-Ría de Oriñón. 4. Ría de Oriñón-Extremo oriental.
Los trabajos son encomendados a la Compañía de Costa nº13, a excepción del tramo oriental que fue asignado a la Comandancia de Ingenieros de Castro-Urdiales. El litoral de Cantabria se fortifica con líneas de trincheras, galerías cubiertas, nidos de ametralladora, emplazamientos para cañón (el punto más fortificado es el Monte Picota)... Se trata de un plan defensivo tardío y sin la debida continuidad, condicionado por las premuras de la contienda.
Empezamos conociendo las fortificaciones de esta línea costera visitando Noja. Sus costas son fortificadas hacia abril de 1937 con una casamata, dos galerías cubiertas, tres nidos de ametralladora y líneas de trincheras en la playa de Helgueras, más otra línea atrincherada en el monte Brusco. Y hubo más, al menos en proyecto. Como en el resto de sectores, en las obras de Noja intervinieron ciudadanos movilizados y obreros eventuales. La peculiaridad es que en Noja también intervienen presos derechistas procedentes de El Dueso, Santoña.
Casamata levantada en Noja. Llegó a montar un cañón de campaña "Mondragón" de 88 mm (fabricado en México). A veinte metros se conserva el depósito subterráneo de municiones (limpiado recientemente).
(datos extraídos de "Fortificaciones de la Guerra Civil en la zona oriental de Cantabria", VV.AA, publicado en Castillos de España. Gracias al historiador José Ángel Hierro Gárate).
Los trabajos son encomendados a la Compañía de Costa nº13, a excepción del tramo oriental que fue asignado a la Comandancia de Ingenieros de Castro-Urdiales. El litoral de Cantabria se fortifica con líneas de trincheras, galerías cubiertas, nidos de ametralladora, emplazamientos para cañón (el punto más fortificado es el Monte Picota)... Se trata de un plan defensivo tardío y sin la debida continuidad, condicionado por las premuras de la contienda.
Empezamos conociendo las fortificaciones de esta línea costera visitando Noja. Sus costas son fortificadas hacia abril de 1937 con una casamata, dos galerías cubiertas, tres nidos de ametralladora y líneas de trincheras en la playa de Helgueras, más otra línea atrincherada en el monte Brusco. Y hubo más, al menos en proyecto. Como en el resto de sectores, en las obras de Noja intervinieron ciudadanos movilizados y obreros eventuales. La peculiaridad es que en Noja también intervienen presos derechistas procedentes de El Dueso, Santoña.
Casamata levantada en Noja. Llegó a montar un cañón de campaña "Mondragón" de 88 mm (fabricado en México). A veinte metros se conserva el depósito subterráneo de municiones (limpiado recientemente).
(datos extraídos de "Fortificaciones de la Guerra Civil en la zona oriental de Cantabria", VV.AA, publicado en Castillos de España. Gracias al historiador José Ángel Hierro Gárate).
Curiosidades 31. Un castillo casi desaparecido, un arca y una leyenda
En la población de Allendelagua, Castro-Urdiales, podemos conocer los vestigios de un castillo del siglo XIV y un convento a él adosado. El castillo, llamado de San Antón, funcionó como atalaya que controlaba la costa desde cabo Quejo a cabo Machichaco y fue probablemente lugar de culto y protección asociado al Camino de Santiago.
Poco queda del conjunto castillo-convento de San Antón. Los arranques de los muros de la fortaleza y su torreón, y secciones más visibles de los muros del convento.
La tradición local no duda a la hora de adjudicar a los templarios la posesión del castillo, si bien no existe ni una sola prueba documental que lo sustente, tan sólo leyendas. Por un lado, se relata la existencia de un "arca de piedra" ligada a los templarios que sería venerado junto a sus reliquias en el antiguo convento de San Antón. De otra parte, una leyenda asociada al castillo nos habla de Camilo de Carvajales, valido de Fernando IV de Castilla. Habiendo perdido la confianza del rey, ingresó en la orden del temple y pasó sus últimos días en el castillo de Allendelagua. Estando don Camilo rezando en el bosque, se le apareció un ave que en realidad era una hermosa joven. Prendado, corrió tras ella hasta precipitarse al mar. El supuesto caballero templario se aparecería desde entonces a los monjes del convento, los cuales optaron por abandonar el lugar. Por supuesto la leyenda concluye asegurando que en los días de tormenta aún se pueden escuchar los alaridos del espectro de don Camilo. No parecen "pruebas" consistentes para defender que el castillo fuese templario. Sea como fuere, sus vestigios bien merecen ser conocidos.
Poco queda del conjunto castillo-convento de San Antón. Los arranques de los muros de la fortaleza y su torreón, y secciones más visibles de los muros del convento.
La tradición local no duda a la hora de adjudicar a los templarios la posesión del castillo, si bien no existe ni una sola prueba documental que lo sustente, tan sólo leyendas. Por un lado, se relata la existencia de un "arca de piedra" ligada a los templarios que sería venerado junto a sus reliquias en el antiguo convento de San Antón. De otra parte, una leyenda asociada al castillo nos habla de Camilo de Carvajales, valido de Fernando IV de Castilla. Habiendo perdido la confianza del rey, ingresó en la orden del temple y pasó sus últimos días en el castillo de Allendelagua. Estando don Camilo rezando en el bosque, se le apareció un ave que en realidad era una hermosa joven. Prendado, corrió tras ella hasta precipitarse al mar. El supuesto caballero templario se aparecería desde entonces a los monjes del convento, los cuales optaron por abandonar el lugar. Por supuesto la leyenda concluye asegurando que en los días de tormenta aún se pueden escuchar los alaridos del espectro de don Camilo. No parecen "pruebas" consistentes para defender que el castillo fuese templario. Sea como fuere, sus vestigios bien merecen ser conocidos.
Vestigios del convento, o santuario, a los pies de lo que fue el Castillo de San Antón.
Muro de cierre entre el convento y las defensas del castillo. En la parte superior: arranque de los muros del castillo.





















