autor : López Campillo 20 jun. 2013

En la población de Allendelagua, Castro-Urdiales, podemos conocer los vestigios de un castillo del siglo XIV y un convento a él adosado. El castillo, llamado de San Antón, funcionó como atalaya que controlaba la costa desde cabo Quejo a cabo Machichaco y fue probablemente lugar de culto y protección asociado al Camino de Santiago.
Poco queda del conjunto castillo-convento de San Antón. Los arranques de los muros de la fortaleza y su torreón, y secciones más visibles de los muros del convento.
La tradición local no duda a la hora de adjudicar a los templarios la posesión del castillo, si bien no existe ni una sola prueba documental que lo sustente, tan sólo leyendas. Por un lado, se relata la existencia de un "arca de piedra" ligada a los templarios que sería venerado junto a sus reliquias en el antiguo convento de San Antón. De otra parte, una leyenda asociada al castillo nos habla de Camilo de Carvajales, valido de Fernando IV de Castilla. Habiendo perdido la confianza del rey, ingresó en la orden del temple y pasó sus últimos días en el castillo de Allendelagua. Estando don Camilo rezando en el bosque, se le apareció un ave que en realidad era una hermosa joven. Prendado, corrió tras ella hasta precipitarse al mar. El supuesto caballero templario se aparecería desde entonces a los monjes del convento, los cuales optaron por abandonar el lugar. Por supuesto la leyenda concluye asegurando que en los días de tormenta aún se pueden escuchar los alaridos del espectro de don Camilo. No parecen "pruebas" consistentes para defender que el castillo fuese templario. Sea como fuere, sus vestigios bien merecen ser conocidos.


Vestigios del convento, o santuario, a los pies de lo que fue el Castillo de San Antón.

Muro de cierre entre el convento y las defensas del castillo. En la parte superior: arranque de los muros del castillo.

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cachos de historia que sin duda merecen ser conocidos, valorados y preservados.

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