autor : López Campillo 5 jun. 2013

En sus paredes no se encuentran las manifestaciones rupestres más espectaculares, ni es de las cuevas cántabras más nombradas. La cueva se abre en la base del monte Barbecha, en la población de La Busta. Está recorrida por un arroyo que ha modificado un rico yacimiento arqueológico que habla de actividad humana entre la prehistoria y la edad media. Cabe destacar una costilla grabada con cabeza de ciervo, un hacha de la edad del bronce y abundante cerámica medieval.  El artista paleolítico debió tumbarse o recostarse para crear la mayoría de los grabados de El Linar. Se distinguen cabras, rebecos, bisontes y una posible liebre.  Tal vez lo más sorprendente de la cueva son sus referencias a la fertilidad. Por un lado, el grabado de una venus, una silueta esquemática femenina. Finalmente, una de las galerías presenta dos estrechamientos naturales de muy similar aspecto. Estos hombres de la cultura magdaleniense no pudieron hallar un mejor sitio para representar el sexo femenino. Ambos estrechamientos fueron intensamente retocados en los bordes con golpeteos y operaciones de pulido, hasta conseguir una vulva de gran tamaño. Para hacer el efecto más evidente, los laterales fueron grabados con profundas líneas. Sólo se puede especular, lo cierto es que la estrechez de este paso convertido en "vulva" obliga a encogerse, a ir asomando el cuerpo por el agujero poco a poco, en una especie de parto. Como si para pasar primero tuvieses que nacer de nuevo.



(imagen tomada de internet, no he localizado nombre del autor).

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Espacio para la divulgación del patrimonio histórico cántabro. Funciona a modo de inventario de "hitos con historia" esparcidos por los valles, montañas y pueblos de la región, entre la prehistoria y la guerra civil: cuevas y abrigos prehistóricos, grabados post-paleolíticos, menhires y túmulos megalíticos, poblados castreños, estelas, campamentos romanos, necrópolis, ermitas rupestres, iglesias, retablos, torres medievales, fortalezas, casonas solariegas, escudos, batanes, ferrerías, molinos de marea y río, hórreos, faros, trincheras, nidos de ametralladora...
cachos de historia que sin duda merecen ser conocidos, valorados y preservados.

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