autor : López Campillo 12 jun. 2013

Fue levantada en los siglos XIV-XV y perteneció al solar de los Rubín de Celis, uno de los más relevantes linajes locales. Es una potente torre de unos 20 metros de alzado y nueve-diez de lado, con pequeñas y escasas ventanas ajimezadas y apuntadas que muestran su carácter defensivo. La cuarta planta es una añadido del siglo XVI.
Se sitúa en una loma dominante que se ciñe a la curva del Nansa, controlando el paso entre el valle del Nansa y Liébana.
Símbolo de poder y punto fuerte contra el adversario, la Torre de Obeso continuó siendo habitada tras las guerras de banderías de la edad media. Se sabe que con posterioridad se adosaron dos estructruas agrarias, establos, corrales, lo cuales al parecer son demontados en la guerra civil para la construcción de trincheras.
La cara sur presenta la puerta de acceso, con arco ojival. Sobre ella se aprecian los restos de las ménsulas del matacán o voladizo, una estructura defensiva de madera dotada de orificios desde la que se podía atacar a los enemigos situados en la base de la torre.
Es previsible que contase con fosos y contrafosos, aunque no localizo referencias al respecto.
Hoy en día la torre se ha recuperado de la ruína y el riesgo de destrucción y vuelve a dominar sobre el valle con su imponente estampa.



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Espacio para la divulgación del patrimonio histórico cántabro. Funciona a modo de inventario de "hitos con historia" esparcidos por los valles, montañas y pueblos de la región, entre la prehistoria y la guerra civil: cuevas y abrigos prehistóricos, grabados post-paleolíticos, menhires y túmulos megalíticos, poblados castreños, estelas, campamentos romanos, necrópolis, ermitas rupestres, iglesias, retablos, torres medievales, fortalezas, casonas solariegas, escudos, batanes, ferrerías, molinos de marea y río, hórreos, faros, trincheras, nidos de ametralladora...
cachos de historia que sin duda merecen ser conocidos, valorados y preservados.

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